El antecesor del aro de compromiso fue un sencillo aro
de hierro; en la antigüedad según la tradición romana
se hacía entrega de un anillo que era símbolo del ciclo
de la vida y la eternidad que a su vez constituía una promesa pública
de que la unión matrimonial entre un hombre y una mujer sería
respetado. Sin embargo el simbolismo del anillo que significa “eternidad”
no sería lo mismo sin el emblema de la fidelidad conyugal el diamante.